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Certificado Energético de Viviendas

Los consumidores comprenden de forma natural las ventajas del Certificado Energético de viviendas. Pero el propietario de una vivienda puede sacarle no pocas ventajas comerciales, pese a que en un principio el certificado energético de vivienda le pueda parecer un gasto inútil y contrario a sus intereses.

 

Tener un Certificado Energético de vivienda con una alta calificación, o al menos superior al del resto de su entorno, produce para el propietario las siguientes ventajas:

 

1. Mayor valor de mercado. La vivienda con un buen certificado energético se diferenciará del resto viviendas similares adquiriendo un valor añadido en su venta o alquiler. Este valor aumenta a costa de los valores del resto de viviendas parecidas pero de peor certificado energético.

2. Comercialmente aporta una imagen “verde”, tan apreciada ideológicamente por una mayoría de la población, muy predispuesta a valorar este factor.

3. Mayores tasas de ocupación y venta. Al estar diferenciadas comercialmente por su mejor certificado energético, estas viviendas se venden antes. También sus rentas son más elevadas que la de viviendas similares con peor calificación.

4. Menores costes de mantenimiento. Las viviendas con un buen certificado energético consumen menos energía punta, y por ello pueden contratarse potencias eléctricas más reducidas, con lo que el término de energía del recibo de la luz (el fijo) desciende muy considerablemente. Este es el efecto más temido por las compañías eléctricas, firmes opositoras de la normativa que ampara el certificado energético de viviendas.
Para el propietario no existe la obligación de poseer un certificado energético de vivienda con un nivel mínimo exigido. Pero lo aconsejable, en caso de obtener un pésimo certificado energético de vivienda, es realizar unas discretas mejoras. En la mayor parte de los casos, con una pequeña inversión se puede aumentar mucho el valor de la vivienda en  el mercado.

 

Como precaución principal, el propietario debe optar por confiar el cálculo de su certificado energético de vivienda a técnicos certificadores bien formados y cualificados, que al afinar mucho más los cálculos le pueden dar a su vivienda la calificación que legítimamente se merece. Ha de saberse que, si el técnico certificador calcula la etiqueta utilizando los datos estadísticos por defecto que llevan incorporados los programas oficiales de cálculo, conseguirá certificados energéticos de vivienda con etiquetas peores hasta en dos grados que si hubiera utilizado los llamados “valores conocidos o comprobados”  cuya determinación requiere una excelente formación específica del técnico. Huelga decir esa diferencia de dos grados supondría una  depreciación de la vivienda en el mercado, calculada en un 25%.

 

Certificado de Eficiencia Energética

Todos los inmuebles habitables, lo que incluye a las viviendas usadas, deberán tener su propio certificado de eficiencia energética cuando se ofrezcan a la venta o alquiler.

 

Este certificado de eficiencia energética será válido durante diez años. Sirve para que el consumidor interesado en el inmueble pueda saber su grado de la eficiencia energética y por ello su consumo de energía.

 

Hasta ahora sólo a los edificios nuevos se les exigía un certificado de eficiencia energética. Con este cambio legislativo también se pide a las viviendas de segunda mano.

Hay algunos casos en que no se exige tener el certificado de eficiencia energética, tales como los edificios y monumentos protegidos o los edificios de viviendas que estén ocupados por inquilinos como máximo cuatro meses al año.

 

El certificado de eficiencia energética asigna al inmueble una etiqueta, que varía desde el tipo energético A, para los inmuebles más eficientes al tipo G, el peor de los posibles. La etiqueta energética se asigna según el volumen de dióxido de carbono que producen las instalaciones de atemperamiento climático, de acondicionamiento luminoso y de producción de agua caliente.

Es el propietario del inmueble el responsable de conseguir su certificado de eficiencia energética. Deberá acompañarse en las escrituras de venta y contratos de leasing y arrendamiento no financiero del inmueble.

 

El certificado de eficiencia energética, como se ha explicado en otras partes de esta web,  puede ser redactado solamente por técnico competente. Se usarán para su cálculo solamente las dos aplicaciones informáticas de cálculo simplificado de certificación energética reconocidos oficialmente, llamados CE3 y CE3X. Estos programas estudian la envolvente del edificio, los equipos climatizadores y los sistemas de iluminación y de ventilación. El cálculo se realiza por simulación, que acaba por valorar la eficiencia energética global del edificio.

 

Ya lo sabe, si está usted interesado en vender o alquilar su vivienda o local debería conseguir su certificado de eficiencia energética. Del mismo modo, si está usted interesado en un inmueble tiene todo el derecho a conocer la etiqueta del inmueble para tomar la mejor decisión.

 

Calificación Energética

La calificación energética en edificios es, entre otros, el resultado del proceso de certificación energética de un inmueble. Dicho proceso culmina con la expedición de un certificado de eficiencia energética que contiene dicha calificación, en una escala que va desde la A (la mejor) a la G. Supone una valoración sobre la forma en que el inmueble optimiza el consumo de energía, y cuyo cálculo corresponde a un técnico competente. La valoración considera, entre otros, factores como el aislamiento de ventanas y cerramientos, el rendimiento de sistemas de calefacción y aire acondicionado, o las necesidades energéticas del edificio para alcanzar las condiciones normales de confort térmico o lumínico.

Como ya se ha dicho, la calificación energética de viviendas y edficios es un valor de una escala de siete niveles entre la letra A y la G, donde la nota A corresponde al mayor nivel de eficiencia energética. Los procedimientos prefijados de cálculo permiten comparar de forma objetiva edificios similares y determinar así cual es más eficiente desde el punto de vista del consumo energético. Reducir las emisiones de CO2 y el consumo energético global son los objetivos finales perseguidos en un sector, como el de la edificación, que según estimaciones supone el 40% del consumo total de energía en Europa.

La calificación y la certificación energética

El término de calificación energética define la valoración, o nota final que obtiene el inmueble. En cambio la certificación energética es un concepto más amplio, que engloba al conjunto de informes y documentación administrativa exigidos al técnico que realiza el estudio.

En España la certificación de eficiencia energética debe ser registrada en un órgano competente de nivel autonómico y tiene un periodo de validez de 10 años. El responsable de encargar dicha certificación, así como de su renovación periódica, es siempre el propietario del edificio.

Ámbito legal y edificios objeto de calificación energética

La obligatoriedad de la calificación energética se establece por medio de una directiva del Parlamento Europeo aprobada en 2002 y refundida posteriormente en mayo de 2010. En España la obligatoriedad de la calificación energética para edificios de nueva construcción fue establecida por un real decreto aprobado en enero de 2007. También se incluían en él los edificios objeto de importantes reformas o rehabilitaciones a partir de dicha fecha.

Los edificios construidos con anterioridad a 2007 también deberán certificar su eficiencia energética antes de efectuar cualquier operación de venta o arrendamiento del inmueble, así como al realizar cualquier publicidad del mismo. Esta obligación entrará en vigor tras la aprobación de un real decreto que tendrá lugar a comienzos de 2013.

Viviendas, locales, edificios residenciales o de oficinas estarán obligados a acreditar su calificación energética antes de proceder a su venta o alquiler. Solo casos muy particulares como edificios industriales y agrícolas, religiosos, construcciones provisionales, monumentos o edificios patrimoniales estarán exentos de esta obligación.

Expresión de la calificación energética. Etiqueta de eficiencia energética

Además de las previsibles reducciones del consumo y de la dependencia energética en todo el ámbito europeo, la obligatoriedad de la calificación energética supone una gran ventaja para el comprador o arrendatario, que empezará a valorar criterios de eficiencia e el gasto a la hora de comparar entre distintas opciones disponibles en el mercado.

Para poder establecer comparaciones válidas es preciso expresar la calificación energética en unos valores sobre una escala estándar. De forma análoga a los electrodomésticos, la escala del rojo al verde y de la G a la A clasificará el inmueble objeto de estudio en un nivel que nos dará idea de los consumos energéticos del mismo.

Siguiendo con las directrices europeas la formalización de la calificación energética se realizará por medio de la etiqueta de eficiencia energética, que deberá aparecer en cualquier oferta o promoción inmobiliaria. En el caso de edificios de uso público de más de 500 metros cuadrados también será obligatoria la exhibición de la etiqueta en lugar visible dentro del propio edificio.

Auditoría Energética

La auditoría energética es un paso más allá en busca de la eficiencia energética. Es, desde luego, opcional y se produce tras la certificación energética que indica las pautas a seguir. El siguiente paso ya será la rehabilitación energética siguiendo las recomendaciones de la auditoría. Tras ella se recogerán los frutos y se empezarán a amortizar la inversión realizada.

Toda auditoría energética de viviendas y edificios ha de cumplir unos requisitos específicos y ha de pasar por diferentes etapas. El primer paso, tras la certificación energética de todo el edificio o individualizada en cada parte de él, consiste en la recopilación de datos por parte del auditor. Este necesitará toda la información relativa a planos y documentación sobre el edificio, copias de las facturas de consumos realizados, características de los diferentes sistemas de calefacción y refrigeración, así como de todos los sistemas eléctricos. Como último paso para realizar la auditoría energética de la vivienda o edificio necesitará hacer un estudio meteorológico de la zona donde se ubica el inmueble.

 

Posteriormente la empresa auditora realizará mediante una inspección la comprobación de los datos suministrados y hará un estudio preliminar sobre posibles deficiencias de los sistemas. A la vez hará entrega de cuestionarios a todos los usuarios del edificio para determinar los hábitos de consumo. Con toda esta información ya se está en condiciones de pasar a la siguiente fase de la auditoría energética, en la que se hará un informe preliminar de la situación actual y de las medidas experimentales que se tomarán para ajustar los parámetros de confort y consumo a una situación óptima.

 

Clasificación energética y mejoras

Una vez determinadas las mejoras, hay que calcular cuál va a ser el coste de la inversión y el coste de la posterior explotación, así como el tiempo necesario para amortizar todo lo invertido. Otro elemento fundamental analizado en la auditoría es el impacto medioambiental de las mejoras a realizar. El trabajo concluye con la presentación del informe final del estudio, que incluye clasificación energética asignada. Esta clasificación energética es similar a las que tienen los electrodomésticos, que puede ser de categoría A, B, C, D, E, F o G.

 

Los elementos que se analizan en este tipo de certificación es la orientación del edificio, la instalación existente de agua caliente y calefacción, el sistema de refrigeración instalado, el aislamiento, tanto térmico como acústico, haciendo especial hincapié en el tipo de ventanas y acristalamiento instalado y si existe algún tipo de instalación para el aprovechamiento de energías renovables, como podría ser la instalación de paneles solares para el agua caliente o sistemas de aprovechamiento de biomasa.

 

Auditoría energética de viviendas y edificios por profesionales autorizados

Para conseguir una mayor eficiencia en los hogares se aconseja la instalación de una serie de dispositivos que hacen que el consumo sea mucho más racional y equilibrado. El control de la iluminación se puede realizar mediante la instalación de reguladores electrónicos, detectores de presencia y de movimiento. Para los sistemas de climatización es muy extendido el uso de programadores horarios y termostatos de control de temperatura.

 

El propietario del edificio puede elegir libremente quién realizará la auditoria energética, pero ha de tener en cuenta que esta ha de hacerse por personal técnico cualificado, con la titulación y certificación habilitante para el ejercicio de estas funciones. Además, el dueño del inmueble está obligado a registrar el certificado de eficiencia energética en los registros públicos habilitados por las Comunidades Autónomas.

 

Ahorro Energético

Alcanzar unas cotas de eficiencia energética en las viviendas nos permite cumplir con el doble fin de contribuir a la sustenibilidad ambiental y de reducir el gasto domiciliario. El ahorro energético constituye un objetivo asequible siempre que se adopten hábitos más racionales de consumo y se elijan los sistemas más eficientes.

 

Entre las costumbres domésticas de mayor repercusión positiva en el ahorro energético pueden señalarse, de modo no exclusivo, las siguientes:

 

  • Dotar la vivienda de electrodomésticos más eficientes, atendiendo a su clasificación energética
  • Disponer de termostatos para la modulación de la temperatura interior.
  • Instalar calderas de condensación, que ofrecen un excelente rendimiento.
  • Instalar contadores segmentados por viviendas que permitan un registro particular del consumo en cada inmueble, circunstancia que contribuye a adquirir una consciencia activa del mismo, incentivando de esta forma el ahorro energético.
  • Uso masivo de las llamadas bombillas de bajo consumo.
  • Aproximar, en lo posible, la generación de la energía al lugar de su consumo, lo cual optimiza las mermas de eficiencia producidas en su canalización.

 

 

En cuanto a las buenas prácticas de empleo de las instalaciones de calefacción, puede aconsejarse como pauta de manejo una regulación termostática en torno a los 20ºC que evite oscilaciones bruscas de temperatura, dado que cada grado centígrado incrementado introduce un repunte del consumo de un 10%. A su vez, un adecuado mantenimiento de la caldera, y especialmente la limpieza de sus quemadores, acentúan la eficiencia de aquélla. Asimismo debe hacerse hincapié en la conveniencia de mantener los radiadores libres de protección, así como en la oportunidad de inutilizar los que están instalados en habitáculos que no exijan aclimatación.

 

Todo ello ha de ponerse en el escenario de la inercia alcista en la que los precios de la electricidad y los combustibles se han instalado, motivada tanto por el carácter perecedero derivado de su condición no renovable como por el imparable incremento de la denominada intensidad energética. Y que según datos publicados por el Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía, dos tercios del consumo energético domiciliario es directamente imputable al uso de calefacción y agua caliente sanitaria.

 

Por dichos motivos, cada vez se hace más necesario para mantener un buen ahorro energético, velar por un riguroso aislamiento térmico de las viviendas que mitigue las fugas de energía hasta donde sea posible, dado que es evidente que los registros de consumo se ven notablemente incrementados en instalaciones carentes de un adecuado nivel de aislamiento en cuanto a lo que comportan la infraestructura exterior y el conjunto de elementos que contribuyen a blindar térmicamente un inmueble, tales como ventanas, molduras, persianas o chimeneas.

 

El desarrollo tecnológico permite en la actualidad la introducción de un factor aditivo de enorme valor estratégico en la planificación del ahorro energético, los sistemas domóticos, concebidos como herramientas que ofrecen la posibilidad de llevar a cabo un puntual seguimiento del consumo generado por todos los sistemas destinados a la distribución y producción de la energía, es decir, electrodomésticos, puntos de luz, equipos de refrigeración y circuito de calefacción, lo que sin duda contribuye a la gestión personalizada del consumo y a prevenir los efectos económicos de posibles alteraciones funcionales.

 

Por su parte, la base jurídica que actualmente da cobertura legal a la construcción de edificios, promueve el ahorro energético con el empleo de las energías solar, térmica y fotovoltaica en los mismos, de cara a que una parte significativa del consumo energético en las viviendas proceda de dichas fuentes renovables, en lógica complementariedad con los combustibles tradicionales.

 

Real Decreto de Certificación Energética

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La Certificación Energética es el proceso por el que se determina la eficiencia energética de una vivienda o comercial, a los que se asigna una etiqueta respaldada por un certificado energético.
Con fecha Cinco de Abril de 2013 se aprobó el Real Decreto que obliga a la Certificación Energética de las viviendas y locales existentes que se pongan a la venta o en alquiler. A partir del 1 de Junio de 2013 todos los inmuebles a la venta o en alquiler deben exhibir a los interesados su Etiqueta y su certificado energético.

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